Marrakech, mil cosas que ver y hacer en la medina más cautivadora...

Marrakech, mil cosas que ver y hacer en la medina más cautivadora de Marruecos

Puestos de comida al anochecer en Djemma el Fna, Marrakech
Marrakech, mil cosas que ver y hacer en la medina más cautivadora de Marruecos

Creo que ya tocaba hacer un post sobre qué ver en el lugar más conocido y visitado de Marruecos, la “embrujante” y cautivadora medina de Marrakech.

Siempre que vamos a Marruecos pasamos al menos un par de días en Marrakech. Es como de visita obligada. Solemos alojarnos en el camping  Le Relais de Marrakech. Está bastante lejos del meollo de la cuestión, pero es el que más cerca está. Para ir a la parte vieja, a la medina, te tocará pillar un taxi (60 Dhs en un taxi de 5/6 personas) o hacer lo que hacemos nosotros que es ir con el camión y aparcarlo a la sombra (tenemos al perro) por los alrededores de Djemaa el Fna. Nosotros preferimos eso porque por un lado, el perro está fresquito (en el camping no hay prácticamente zonas de sombra) y por el otro, como vamos por la mañana temprano y solemos estar hasta bien entrada la tarde, pues podemos irnos a dormir la siesta al camión cuando nos apetece descansar un rato de todo el bullicio.

Marrakech está dividida en dos partes muy bien diferenciadas: la parte antigua con la medina, la plaza Djemaa el Fna, la Koutubia etc. y la parte nueva con los hoteles de precio alto, las oficinas, los restaurantes modernos etc.

Nosotros pasamos olímpicamente de la parte nueva. No nos interesa para nada. Los dos días los pasamos en la parte antigua que es la gran atracción turística, diría yo, del país.

La enorme muralla de la medina de Marrakech es una de las que más me gustan. Con su color rosa-naranja y su textura de adobe es super pintoresca y fotogénica. Tiene unos 12 kilómetros y lo que allí dentro se esconde es fascinante, un puro espectáculo circense. Allí vamos! ¿Nos acompañas?

Muralla que cierra la medina más famosa del mundo, Marrakech.

La Koutubia, la mezquita más famosa de Marruecos es lo primero que te encuentras al acercarte a todo el mogollón. Posee el minarete más antiguo y mejor conservado de los que construyó Yusuf al-Mansur. Como no seas musulmán te va a tocar verla sólo por fuera pero bueno, es lo que hay. Esto pasa en todas. Es altísima y puede verse desde cualquier parte de la ciudad. A mí me encanta al atardecer cuando cae la luz y la iluminan. Le da un toque como de las mil y una noches que mola muchísimo. Si además el imán está llamando a la oración desde lo alto, me teletransporto a las escenas de las pelis con las que disfrutaba como loca de pequeña. Por el día andan por la zona los aguadores intentando sacarse unos euritos con los turistas que buscan una foto suya. Pintorescos personajes pero un pelín pesaditos para mi gusto.

No me apetecía poner la típica foto de la Koutoubia… También hay turistas marroquíes y también les gusta hacerse fotitos, Marrakech.

Cruzando la calle ya estás en Djemaa el Fna. La mítica plaza y la atracción más importante de Marrakech, donde no importa el día ni la hora que vayas que siempre está a reventar de gente. De hecho, es una marea humana constante, especialmente por la tarde- noche cuando los humeantes puestos de comida ocupan casi toda la plaza.

La gente se piensa que todo lo que allí ocurre es un espectáculo para turistas pero no, no lo es. El público mayoritario de ese inmenso circo, de esa función al aire libre, son marroquíes, muchos de ellos turistas sí pero marroquíes igualmente. De hecho, lo que ahora sólo se ve en Marrakech antes se veía en muchas de las plazas de las ciudades del país. La modernidad hizo estragos pero en Marrakech fueron listos y dejaron que todo continuara como siempre había sido.

Nada más entrar encontrarás una fila enorme de calesas esperando para dar a los turistas una vuelta por las inmediaciones. Como hay tantas y los pobres animalitos tienen que hacer sus necesidades, hay una pestecilla que no veas ja,ja,ja  Nosotros pasamos bastante de esto del paseíto en calesa… igual que del paseíto en elefante en India o en camello en el desierto etc. A Sebas no le subes ni atado ja,ja,ja cada uno tiene sus gustos, pero bueno, que sepáis que si os apetece podéis hacerlo.

Según avanzas, pasando las calesas, aparecerán más aguadores ofreciéndote posar para ti para que le hagas una foto… pagando claro!.

Aguador a la caza de turistas en Djemma el Fna, Marrakech.

Una vez dentro de la plaza ya te encuentras todo el mogollón de gente buscándose la vida como buenamente puede. Están los que cuentan cuentos, los encantadores de serpientes que no tienen mejor idea que ponerte una cobra por encima, también están los que hacen lo mismo con un buitre, con un mono etc. (pobres animalicos…).

Buitrazo al canto! Djemma el Fna, Marrakech.

Luego están los músicos que cantan canciones y medio bailan a la vez que mueven la cabeza en círculo para que el pompón del sombrero que llevan en la cabeza se mueva también. También te encontrarás los acróbatas que se parten el pecho pegando saltos y volteretas y luego pasan el cepillo, los juegos para niños (novedad de este año, no lo habíamos visto en otras ocasiones), los puestos de medicina tradicional, de frutos secos y de muchísimas otras cosas. Entre ellos, los puestos más famosos con diferencia, son los puestos de zumo de naranja (No dejes de probarlos!  deliciosos, fresquitos e hipervitaminados, son lo mejor para soportar las largas caminatas que te esperan, nosotros abusamos de ellos! ja,ja,ja) y los puestos de las tatuadoras con henna (En los primeros viajes me hice uno. Queda chulísimo pero me picaba a rabiar).


Si quieres tener una vista general de toda la plaza no hay nada mejor que subir a la terraza de alguno de los restaurantes, pedirte un super azucarado té a la menta y sentarte a disfrutar del espectáculo que tienes ante ti.

Para comer tienes mil y una opciones en donde elegir. Nosotros solemos comer siempre en el restaurante Toubkal. Está genial de precio, son rapidísimos, super simpáticos y eficientes y tienes una carta extensísima donde elegir: cuscús, diferentes tajines, pollo asado, brochetas, kefta, mergez con las mejores patatas fritas que hayas comido en tu vida, pastilla etc. Hemos probado de todo y todo está delicioso. Madre mía, se me hace la boca agua, solo de recordarlo mmm

Una vez que ya hayas explorado la plaza de día toca aventurarse por las laberínticas calles de los zocos. Si eres un fanático de las compras has llegado al paraíso. Eso sí, debes de saber que tendrás que iniciarte en el arte del regateo. En el zoco no hay precios fijos, el precio dependerá de la necesidad de venta que tenga el comerciante. Hay gente a la que esto le pone de los nerviosos. Tómatelo como un divertimento más. Suerte y al toro!.  Si no te va mucho ir de tiendas, como es nuestro caso, también disfrutarás de observar lo que se cocina en todo ese mogollón que golpeará sin piedad tus sentidos.

Hay un montón de zocos de todo tipo: de babuchas, de ropa, de lámparas, de alfombras, de especias, de frutos secos, de carniceros, de tintoreros, de orfebres, de carpinteros… vamos, la locura! pero, divina locura!!

Los tenderos ya no son tan pesados como antes, tampoco hay tantos tipos “yo guía” dando la brasa, pero el peligro de ser arrollado por las motos, las bicis, los burros estirando carritos, los toscos hombres empujando todo tipo de mercancías, sigue ahí esperándote con los brazos abiertos ;-).

Hay partes de los zocos en las que casi no puedes andar del aluvión de gente que circula por las estrechas calles. Otras partes son más tranquilas. Si te agobia tanta humanidad salte un poco a las calles adyacentes y ya está. Si vas a hacer fotos en la medina vete con ojo y pide permiso primero si no quieres que te monten un buen pollo. Puedes estar una semana andando por los zocos y creo que todavía no acabarías de verlos. Yo la verdad es que menos mal que voy con Sebas que es una brújula con patas que si no, no salgo de ahí ni en una vida! ja,ja,ja. Si te pierdes pregunta a los tenderos y te orientarán.


Cuando empieza a anochecer el protagonismo vuelve a recaer en la plaza Djemaa el Fna. A mí es cuando más me gusta, con mucha diferencia. Poco a poco los puestos de comida se van montando hasta inundar prácticamente toda la plaza. Cuando todo ya está montado y funcionando, la plaza se convierte en un lugar cuasi mágico. El intenso humo que sale de las cocinas de los puestos, los sugerentes y estimulantes aromas que de ellas se desprenden, el guirigay atronador montado por los visitantes y los RRPP de los puestos, forman una atmósfera única en el mundo.  No sólo es el mejor lugar de la ciudad para cenar sino que es una de las experiencias viajeras top a nivel mundial.

Aquí puedes comer de todo. Desde cosas clásicas como harira, cuscús, tajines, merguez, brochetas, pollo, kefta, salchichas, pescadito frito etc hasta las cosas más “exóticas” como caracolillos, cabeza de cordero, sesos, lengua y demás exquisiteces. A Sebas le encantan los caracolillos… yo digamos que soy una chica “más clásica”… 😉

Los RRPP de los puestos son un mundo aparte. A mi me encantan. Son unos comerciales como la copa de un pino. No tienen rival, son insuperables. Saben cómo entrar a todo quisqui y llevárselo al huerto con frasecitas del tipo: hola, mira, come aquí, más barato que en Carrefour! Seguro que las tienen en todos los idiomas!. Nosotros nos reímos muchísimo con ellos porque se lo curran de verdad. Buena gente!

Después de cenar es hora de subirse a una de las abarrotadas terrazas que hay en la azotea de los restaurantes, pedirse un té a la menta y contemplar el bullicio de la plaza desde lo alto. Todo un espectáculo maravilloso!.


La mañana del día siguiente puedes pasarla haciendo visitas más de tipo cultural. Puedes ir a la mezquita y la madraza Alí Ibn Yusuf, al museo de Marrakech, a la kasbah (barrio real) donde puedes visitar el Pacio el-Badi, las Tumbas Saadíes y el Palacio Real etc.

Nosotros todo esto ya lo vimos la primera vez que estuvimos y la verdad es que no solemos volver.

Marrakech puede fascinarte y abrumarte de igual manera. Relájate, déjate llevar por su ritmo frenético, abre tus sentidos y disfruta. Estás en una de las ciudades más “embrujantes” del planeta.

Si te apetece ver más fotos que sacamos en Marrakech puedes hacerlo aquí

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7 COMENTARIOS

  1. Muy buena crónica.
    A mi personalmente ha dejado de atraerme Marrakech, salvando el estar un rato por la noche, en la plaza Djemaa El Fna. La encuentro agobiante, aunque sé que si buscas, aún me quedan miles de cosas por descubrir.
    Lo que comentas sobre que ya no hay tantos guias pesados, es porque en Marrakech como en otras ciudades, si te quejas a la policía, al dichoso guia le llevan a la cárcel directamente durante 3 meses. En el norte del pais y principalmente en Tetuán, hay estos falsos guias-busca vidas. Si alguien tiene algún problema con ellos, que llame a la policía شرطة (SHURTA)

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