Bali

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La isla de BALI era otro sueño a punto de ser cumplido y los dos estábamos muy ansiosos y emocionados. El viaje en autobús desde Yogya (Java) nos pareció una eternidad, no pegamos ojo en toda la noche. De madrugada el autobús embarcó en el ferry que nos transportaría a Bali y mientras amanecía llegábamos a Gilimanuk (Bali). El autobús siguió su camino hasta la capital Denpasar y allí cogimos otro autobús que nos dejara en nuestro destino elegido Ubud.

Teníamos claro que queríamos evitar al máximo posible el turisteo occidental (está lleno de australianos) y lo que ello conlleva, playa abarrotada de churfers, discotecas para guiris, bares para guiris, tiendas para guiris y tratar de encontrar la cultura balinesa (o lo que queda de ella). Para ello había que evitar a toda costa Sanur, Nusa Dua y Kuta y dirigirse al interior a Ubud.

En Ubud está la esencia del arte y la cultura balinesa en todas sus formas: pintura, escultura, danzas balinesas, bodas y entierros tradicionales.
La ciudad y sus alrededores está llena de galerías de arte y museos y es hogar de una ingente cantidad de talentosos artistas de todas las disciplinas (allí vive el español Antonio Blanco). Es también el mejor sitio de la isla para comprar libros sobre Bali.

Nada más llegar nos cargamos nuestras mochilas y nos fuimos a buscar nuestro sitio. Elegimos un hotelito muy cuco con bugalows de bambú con tejado de paja. Miramos que todo funcionara bien y le dijimos ok al dueño. Empezamos a deshacer el equipaje encima de la cama y se me ocurre la gran idea de fumigar la habitación por si había bitxos. Como era todo tan “natural”. No pasan ni cinco minutos cuando veo que del techo de paja empiezan a descolgarse un montón de arañas de un tamaño considerable. ¡qué gritos! todavía recuerdo a Sebastián retorciéndose de risa mientras yo daba saltos por la habitación al mismo tiempo que profería alaridos de pánico entre los que se escuchaba la palabra “¡arañas!” Como os imaginaréis, recogimos nuestras cosas, le explicamos al dueño el problemilla (la habitación ya estaba ocupada!) y nos fuimos a buscar otro alojamiento.
Al final encontramos unos bungalows de una familia muy céntricos y a muy buen precio y allí nos quedamos.
Alquilamos una motillo para poder tener independencia y pasamos dos semanas increíbles.
Primero exploramos Ubud y sus alrededores y tenemos que decir que nos gustó muchísimo. Hay un ambientillo bohemio muy interesante y nos sentimos muy a gusto. No te cansas de pasear de un lado para otro por las calles llenas de tiendas de arte, librerías, bares, restaurantes, el monkey forest, la carretera a Panestanan llena de galerías de arte ¡uf, qué recuerdos!
Pudimos asistir a un funeral balines (no te lo debes perder). Toda una experiencia. Nada que ver con los sepelios occidentales. Ve y asómbrate.
Muy cerquita de Ubud puedes ver Goa Gajah (Cueva del elefante) Yeh Pulu , Pura Samuan Tiga (Templo del encuentro de los tres) todo en Bedulu. En Pejeng hay unos cuantos templos muy interesantes para visitar y en Tampaksiring no te puedes perder Gunung Kawai (10 sepulcros escabados en la roca) y el manantial sagrado de Tirta Empul.
Otros templos de visita obligada son Pura Luhur Ulu Watu y Tanah Lot.

Si te interesa comprar arte la carretera que une Ubud con la capital y los alrededores de esta carretera están llenos de galerías-tiendas de arte con auténticas maravillas, mira, compara y regatea antes de comprar.

Al final fuimos un día con la motillo a Kuta para ver lo que era y bueno, lo que nos imaginábamos, es muy bonito peeeero como Ibiza pero en versión Balinesa y con churfers australianos en vez de spaghettis italianos. También nos fuimos por la zona de Lovina playa de arena negra volcánica  y dimos un montón de vueltas más por la isla. Nos la recorrimos casi entera a fuerza de perdernos un montón de veces ja,ja En pocos sitios hemos visto unos paisajes de un verde tan hermoso!

La verdad es que tenemos unos recuerdos maravillosos de Bali, nos enganchó (Sebastián fantasea a veces con retirarse por allí. “no me tientes, no me tientes” le digo yo ja,ja).
Es otro de nuestros sitios “Si me pierdo que me busquen en…, o mejor, que no me busquen”.

Pero el fin tenía que llegar así que cogimos un autobús que nos llevó a Padangbai donde embarcamos en un ferry rumbo a Lombok.

Siguiente parada Lombok y Sumbawa, continúa leyendo

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