Varanasi

Sadhu meditando a orillas del río Ganges, Varanasi
Varanasi, qué ver y hacer en la ciudad más sagrada de la India.

Después de la larga noche que pasamos en el tren procedente de Delhi llegamos muy temprano a Varanasi. No habíamos dormido nada por la emoción de ver, una vez más, la ciudad más sagrada y mágica de la India y por la incomodidad del tren nocturno… todo hay que decirlo.

Nada más bajar nos pillamos un moto rickshaw que nos dejara, atravesando las caóticas y congestionadas calles de la ciudad nueva, en algún hotelito a las orillas del Ganges. Después de parar en dos o tres de los más populares y no conseguir habitación por estar llenos, acabamos en el Sahi River View Guesthouse en Assi Ghat. Un remanso de paz en el que te sientes como en casa. Totalmente recomendado.

Varanasi / Benarés es más antigua que la Historia, más antigua que las tradiciones, más vieja incluso que las leyendas, y parece el doble de antigua que todas juntas” escribió Mark Twain.

Considerada por los hinduistas como una de las siete ciudades sagradas, es uno de los centros de peregrinación más importantes del país ya que todo hinduista debe visitar la ciudad al menos una vez en su vida. En la ciudad viven más de 50.000 brahmanes que ofrecen sus servicios religiosos a las masas de peregrinos.

Brahman sentado en los Ghats, Varanasi.
Brahman sentado en los Ghats, Varanasi.

Varanasi, también llamada Kashi (ciudad de vida) es a la vez una ciudad de muerte. Pero de muerte liberadora. Morir, ser incinerado en Venarés y tus cenizas echadas al Ganges aseguran quedar liberado del ciclo de las reencarnaciones, según la tradición hinduista. Es por eso que encontrarás la ciudad llena de ancianos y enfermos moribundos esperando lo inevitable.

Viuda que encontramos bastante en las últimas vagando por los Ghats, Varanasi.
Viuda que encontramos bastante en las últimas vagando por los Ghats, Varanasi.

Varanasi es la ciudad del río Ganges. Río sagrado que nace en los Himalayas y cuyas aguas tienen el poder “mágico” de purificar pecados, limpiar el Karma. A su paso por la ciudad, las aguas ya presentan un elevadísimo grado de contaminación que no impide, de ninguna manera, que cada día hombres, mujeres y niños de cualquier edad y casta desciendan por los ghats/ escaleras y hagan sus abluciones sagradas.

rupo de hombres haciendo sus abluciones matutinas, Varanasi.
rupo de hombres haciendo sus abluciones matutinas, Varanasi.

Varanasi es también la ciudad de Shiva, el yogui eterno. Donde vuelve a diario a meditar. La sede de Shiva en el cuerpo humano es el sexto chakra, el tercer ojo. Es por eso que la ciudad está llena de sadhus (auténticos y falsos) y que durante las festividades en su honor, en Varanasi, millones de hindús se marcan la frente con las cenizas sagradas y recorren las orillas del Ganges, cantando como en trance el “Om Nama Shivaya”.

Auténtico sadhu sentando a las orillas del Ganges, Varanasi.
Auténtico sadhu sentando a las orillas del Ganges, Varanasi.

Después de esta breve introducción necesaria para entender lo que se cuece en esta misteriosa ciudad, vamos al lío.

LOS GHATS Y EL GANGES.

En Varanasi toda la acción está en los ghats (escaleras que bajan al río Ganges). Hay más de 100 ghats en la ciudad. El más importante es el Dashashwamedh lleno de sadhus sentados pasando el tiempo fumando sus pipas de mariguana o meditando o leyendo los libros sagrados. Depende del tipo de sadhu… Se nota bastante cuál es auténtico y cuál un farsante que se gana muy bien la vida con la pasta que los turistas le dan por sacarle fotos. En este ghat, todos los días por la tarde se realiza la ceremonia del Ganga Aarti en honor a Shiva (pujas de purificación con el fuego sagrado), que da paso a la noche en una atmósfera mágica de devoción, escuchando y cantando los cantos de Shiva. No te debes perder esta ceremonia. Siéntate entre la gente y déjate llevar…

Luego están los Ghats de cremaciones. Manikarnika es el más importante. Aquí es donde se incineran los cuerpos de los difuntos para luego verter sus cenizas al Ganges. Es un no parar de piras ardiendo 24 horas al día. Nosotros solemos ir y sentarnos un rato con respeto para ver como se desarrolla el tema. Los familiares se rapan la cabeza en señal de duelo, podríamos decir. Sumergen el cuerpo en el Ganges y luego lo ponen en la pira. No se puede hacer fotos abajo (otra cosa es que hables con la familia del difunto y llegues a un acuerdo, imagino que económico). Puedes subir a un balcón que hay arriba, pagar al tío que lleva el cotarro y tirar fotos desde allí. Pero vamos, que nosotros pasamos, no es que nos apetezca mucho hacer fotos, la verdad… Somos bastante sensibles para estas cosas…

Hay personas que no son incineradas y que pueden ser tirados al río directamente: los niños (por ser puros), los sadhus (por ser santos), las mujeres embarazadas (por llevar niños puros en su vientre), los que han muerto por la picadura de una cobra (por ser la cobra un animal de Shiva).  Así que lo más normal es que cuando des tu tradicional paseo en barca por el río te encuentres de bruces con algún cuerpo flotando en las aguas.

El mejor momento del día para subirte a una barcaza y surcar las aguas sagradas del Ganges es al amanecer. Un paseo de dos horas por el río viendo amanecer es una experiencia única y no te la debes perder por nada del mundo. Recuerdo que la primera vez lloré de la emoción al ver cómo el sol dorado iluminaba y daba color a toda la ciudad …

Los ghats tienen una actividad enorme. Solemos salir paseando desde Assi Ghat para ver toda la acción. La gente no sólo se baña en el Ganges sino que también lava la ropa y los cacharros de la cocina. Luego hay hombres que se dedican a lavar la ropa como oficio. Son los Dhobi Wallahs. Cuando vas paseando por los ghats ves cientos de prendas de ropa secándose al sol. También están los barberos y peluqueros que afeitan la cabeza y cortan el cabello. Los brahmanes que hacen sus rituales sagrados, la gente, normalmente ancianos, que se encargan de preparar y secar al sol los excrementos de vaca que luego se utilizan como combustible. Los que lavan y cepillan a los búfalos, los que leen, los que duermen, los que charlan en corrillos, los jóvenes y niños que juegan con las cometas y al cricket, los sadhus, los dueños de las barcas que te ofrecen un paseo al pasar por su zona… Allí está todo… es el gran teatro del mundo ve, escucha, huele y siente.

También están los pillos de siempre. Recuerdo a un japonés que se ocurrió sacar unas monedas para dar a unos niños y de repente tenía como a ocho críos metiéndole las manos en los bolsillos del pantalón como lobos desesperados. El pobre japonés perplejo se quedó parado y no sabía cómo reaccionar… al ver que el tío se quedaba parado, Sebas se fue hacia ellos y les pego unos gritos con aspavientos y se piraron… luego le pegó unos gritos al inconsciente japonés… No hay que hacer tonterías!!.

Si te apetece ver más fotos que sacamos en los ghats puedes hacerlo aquí.

LA CIUDAD VIEJA

La ciudad vieja se sitúa a lo largo de la orilla occidental del río Ganges y se extiende hacia atrás desde los ghats en un laberinto de callejuelas denominadas “galis” que son demasiado estrechas para el paso de vehículos de cuatro ruedas. En sus angostas calles encontrarás pequeños mercados al aire libre, templitos, tiendas de todo tipo, restaurantes y puestos de comida, vacas, perros, mendigos y un largo larguísimo etc.

Hay algunas cosas para visitar como el VISHWANATH TEMPLE (el templo dorado dedicado a Shiva. Puedes verlo por fuera o subir a algún edificio cercano para ver lo que pasa en su interior desde arriba pero sólo los hindús pueden entrar dentro) pero lo mejor es que pasees y pasees y te pierdas una y mil veces entre los laberínticos recovecos y que charles con la alegre y amigable gente que te irás encontrando por el camino.

Cuando te sientas cansado puedes parar a tomarte un delicioso lassi hecho a base de yogur al que normalmente añaden frutas como el plátano o el mango. Paseando encontramos un pequeño restaurante regentado por unos jóvenes y simpáticos japoneses que hacían unos lassis fantásticos y unos platos japoneses para chuparse los dedos. Nunca viene mal darle un descanso a tu estómago de la super picante comida india de diario. Nosotros solemos desayunar y cenar en el hotel y la comida la hacemos en el primer restaurante que nos encontramos según donde estamos aquí o en los ghats cuando nos pega el hambre de lobo. No miramos mucho la verdad. La oferta es enorme y variada para todos los presupuestos. Siempre vas a encontrar algo. También es cierto que siempre acabamos pillando una buena cagalera aunque vayamos a restaurantes que teóricamente deben de estar limpios pero… No nos hemos librado nunca. Es parte de la “experiencia India“.  Lleva medicamentos o llama a un médico si estás fatal. En unos días se pasa.

Si eres osado y te gustan las experiencias fuertes puedes atreverte a probar el famoso “paan” de Varanasi. Uno de los mejores del país según dicen. El paan es un estimulante hecho a base de hoja de betel, nuez de areca, un alcaloide y más ingredientes que desconozco. Se coloca dentro de la boca a un lado y se va chupando y masticando. Como consecuencia se les ponen los dientes y las encías rojas y cuando escupen parece que escupen sangre. Bastante asquerosillo por cierto… Verás que hay escupitajos rojos por todo…

Si tienes tiempo para quedarte una estancia larga, puedes aprovechar para aprender algo de hindi, yoga, cocina india o a tocar el sitar. Hay bastantes sitios donde puedes hacerlo. Pregunta un poco que enseguida te indicarán de buena gana.

Varanasi ciudad eterna, ciudad santa, ciudad de vida y de muerte, ciudad de Shiva, ciudad regada por las aguas sagradas del Ganges. Su imagen permanecerá de por vida en tu memoria…

Si te apetece ver más fotos que sacamos en la ciudad antigua puedes hacerlo aquí.

Como siempre, espero que este artículo te haya resultado útil si piensas viajar a Varanasi. Si te apetece colaborar, compártelo en Facebook o manda un tweet. Gracias!! 😉

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