Meknes, Volubilis y Moulay Idriss

Fin de semana en la medina de Meknes, Volubilis y Moulay Idriss, Marruecos.

Sólo 60 km. separan Fez del que sería nuestro siguiente destino, la medina de Meknes. En los próximos dos días completaríamos la ruta conocida como de las Ciudades Imperiales. Planeamos visitar Meknes, las ruinas romanas de Volubilis y la ciudad santa de Moulay Idriss.

Hoy no tenemos prisa. Como dicen en Marruecos “la prisa mata“. Enseguida llegamos a Meknes y, como Sebas conoce bien la ciudad y es de día, nos ubicamos en un pis pas y localizamos el parking a la entrada de la medina donde dejaremos a el chiquitín ” durante toda la mañana. Damos un paseo corto a Akira, cogemos el equipo y salimos con ganas de patear y fotografiar las calles. Hace muy buena temperatura, el sol calienta bastante y estoy feliz porque es el primer día que puedo ir en camiseta.

Plaza el- Hedim, Meknes

Meknes tiene la mitad de población que su hermana Fez. Es más tranquila y pausada. No sientes tanto el “agobio”. Por esta razón hay gente que la prefiere. A mí me gusta más Fez, sin ninguna duda.

Paseamos tranquilamente por la Plaza el- Hedim que es un poco como la “Djemma el Fna” de Meknes (salvando las distancias, claro está). Parece ser que antiguamente era donde actuaban los artistas callejeros pero ahora es más bien un parking y la zona donde están ubicados los restaurantes de enormes terrazas para turistas. A cada paso hay un camarero que te invita a comer. Nos reímos un rato haciendo bromas sobre que en España comemos a las dos y media y ahora mismo son algo más de las diez de la mañana. Son buena gente. En esta plaza puedes ver la majestuosa y archifotografiada puerta Bab el-Mansour que daba paso a la ciudad imperial de Mulay Ismail. Ahora no puedes pasar porque han montado una galería de arte y se accede por la puerta de al lado.

Puesto de huevos en la medina, Meknes

Estuvimos algo más de tres horas caminando por las laberínticas callejuelas justo hasta que el hambre de lobo apareció implacable. Y es que como me pegue el hambre, tengo que comer sí o sí… Lo que sea y donde sea. Sebas me conoce y cuando se empieza a acercar “mi hora” me empieza a preguntar “bitxo, ¿cómo vas?” . Esta vez me dio tiempo y pudimos encontrar una terracita muy agradable entre sol y sombra donde comernos un gran tajine de cordero con verduritas, ensalada marroquí y olivas variadas. Tengo que confesar que soy una fan incondicional de la cocina marroquí, todo me vuelve loca. No ha habido ningún sitio en el que haya comido, por muy humilde que sea, en donde los platos no hayan sido deliciosos. Además, nunca he pillado ninguna gastroenteritis en Marruecos, yo que la pillo en todos los lados! ja,ja,ja. Esto quiere decir que la comida, aparte de ser exquisita está libre de gérmenes.

Vendedor de cebollas en la medina de Meknes
Vendedor de cebollas en la medina de Meknes

Después de haber reposado la comida durante un buen rato sentaditos en la terraza contemplando la cautivadora vida diaria de las calles, a la vez que charlando animadamente, decidimos poner rumbo a Volubilis. Nos hubiera gustado quedarnos un par de días más en Meknes pero como quitaron el camping decidimos continuar ruta. Volveremos.

Ruinas de VolubilisVolubilis está a 33 km. de Meknes. En un suspiro nos plantamos en este yacimiento arqueológico.  Las ruinas romanas de Volubilis son las ruinas mejor conservadas de Marruecos y fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Hay que pagar unos pocos dirhams por entrar y por aparcar. Son las cuatro de la tarde aproximadamente y, afortunadamente, al ser diciembre hay muy pocos turistas. Cogemos a Akira, pagamos y entramos al yacimiento. El día está muy claro y el cielo luce un color azul cegador. Comenzamos el paseo felices y contentos. En una de estas, una perra que estaba con sus cachorros y que debía de vivir allí, ve a Akira y viene como una flecha hecha una fiera ladrando hacia nosotros. Le hacemos aspavientos con las manos y decide frenarse y dar marcha atrás. Qué susto!. Seguimos paseando entre los vestigios de un pasado esplendoroso. Los monumentos más imponentes datan del siglo II y III y son el arco del triunfo, el capitolio, la basílica y los baños. Se conservan también unos mosaicos bastante chulos. La gente no para de subirse a las estructuras y los vigilantes no paran de llamarles la atención a pitido vivo. La verdad es que la visita fue muy agradable. Ya cuando nos íbamos, vimos que venían, todos en fila como soldados en formación, una marea de niños en visita escolar. Menos mal que ya salíamos porque nada más ver a Akira ya empezaron a tocar las narices hasta que sus profesores les pusieron a las órdenes.

Cogimos camino dirección al Camping Zerhoune (N 34.01527   W -5.56238 ) que queda a unos 10 kms de Volubilis. Nos instalamos en este pequeño camping en el que aprovechamos para hacer la colada. Pasamos la tarde entre paseos con Akira, fotos, duchas relajantes  y charlas con los pocos españoles que por allí había.

Vista del pueblo de Moulay Idriss

Por la mañana temprano nos fuimos a visitar la ciudad santa de Moulay Idriss que queda a unos 5 km. de Volubilis. Aquí tuvimos una de las mejores experiencias fotográficas de todo el viaje. Pudimos fotografiar a nuestras anchas ya que, afortunadamente, a la población local no le importaba mucho que les sacaran fotos.

Moulay Idriss es el santo más venerado en el país y el fundador de la primera dinastía imperial de Marruecos. Así, la ciudad es uno de los sitios de peregrinación más importantes del país. Hasta hace 70 años los no musulmanes no podían entrar en la ciudad. Ahora la entrada a los no musulmanes solo está vetada en el mausoleo de Moulay.

Niño bebiendo agua en una fuente pública, Moulay Idriss

El enclave del pueblo es alucinante. Cuando te acercas por la carretera y lo ves allí en lo alto rodeado de campos de un verde casi fosforescente, enseguida te das cuenta de que es un lugar especial, mágico.

Aparcamos el coche en un sitio tranquilo y con sombra para que Akira estuviese agustito entre dormitando y cotilleando sin que nadie la molestara. Disfrutamos como posesos de una fantástica mañana de fotos y conversaciones con la gente. Se nota que no van muchos turistas (sólo vimos a otra pareja) así que la gente lleva muy buen rollo a pesar de que estemos haciendo fotos todo el tiempo. Incluso los hombres nos hacen bromas del tipo ” otra vez vosotros por aquí! ja,ja, ja” cuando nos tropezamos con ellos en repetidas ocasiones. Las mujeres se medio dejan fotografiar tímidas a las puertas de sus casas pintadas de vivos colores. Encontramos unos enclaves preciosos desde los que contemplar el mausoleo desde lo alto y nos tiramos un rato allí sentados fumando un cigarrito y contemplando extasiados el paisaje.

Niños jugando en las calles de Moulay Idriss

Recomiendo totalmente la visita a este hermoso, tranquilo y amigable pueblo.

A la tarde volvimos al camping del día anterior y preparamos la ruta del día siguiente. Los valles del sur nos esperan!.

Si te apetece puedes ver más fotos que realicé en Meknes  , Volubilis y Moulay Idriss

Confío en que esta entrada y los artículos a los que he enlazado te ayuden en la planificación de tu viaje a Marruecos.

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