Qué ver en Essaouira

Essaouira, mil cosas que ver y hacer en la gema del Atlántico marroquí.

Tengo que confesar que Essaouira es uno de mis sitios preferidos en Marruecos. Tengo debilidad por esta pequeña y tranquila ciudad costera. Hemos estado en infinidad de ocasiones pero siempre que vuelvo lo hago con la misma ilusión y emoción que si fuera la primera vez que la visito. ¡Me tiene enamorada!.

Incluso cuando bajamos a todo correr hacia el África negra y atravesamos Marruecos como una flecha, siempre reservamos un hueco para parar aunque sólo sea un día en esta entrañable ciudad azotada por los vientos alisios y con una de las mejores luces que puedas encontrar si te gusta la fotografía. Si estás en Marrakech, no dejes de dar el salto a Essaouira. Ahora la autovía está perfectamente asfaltada y nuevecita así que no tardarás nada en hacer los 175 Km que las separan. Nosotros siempre vamos en invierno así que lo aquí descrito corresponde a esa época del año. Si vas en verano te digo desde ya que es una locura…

Para alojarte tienes el Camping Sidi Magdoul que personalmente no nos gusta nada así que solemos quedarnos a pasar la noche en el área de parking en la zona de la playa.

Lo primero que debes visitar en Essaouira es la ciudad amurallada (declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2001). Está dividida en tres partes: la medina, la Kasbah y el mellah (antiguo barrio judío). Al mellah mejor que no vayas sobre todo por la tarde noche porque hay bastantes yonquis y es peligrosillo.

Solemos aparcar el chiquitín a la sombra en una calle tranquila cerca de alguna de las entradas y vamos andando hasta la medina. La pequeña medina de Essaouira es simplemente encantadora y amigable y te invita a pasear por su laberinto de callejuelas encaladas. Si vienes de Marrakech notarás lo tranquila y accesible que es en comparación con ésta. En sus calles podrás observar a un montón de diestros artesanos trabajando en sus pequeños talleres. ¡Hacen unas cosas preciosas!. Parece que el tiempo se haya detenido y los oficios tradicionales se siguen cultivando como antaño. También hay montones de artistas sobre todo pintores y escultores.  Encontré un escultor que hacía un trabajo increíble con desechos reciclados. ¡Aluciné! Si te gustan las compras hay infinidad de tiendas de souvenirs, ¡encontrarás todo lo imaginable!.

Luego está la parte más residencial. Aquí las angostas calles son más sosegadas. Puedes ver a las mujeres, tapadas de pies a cabeza por una tela blanca llamada “haik“, cuchicheando a las puertas de sus casas o volviendo con la compra y a los niños jugando en las calles como en los pequeños pueblos españoles. La verdad es que Essaouira tiene un rollo muy bohemio que encandila. Hay muchísimos europeos que seducidos por su “charm”, por su encanto arrollador, han comprado propiedades en la medina y las han restaurado convirtiéndolas en pequeños Riads para alojar visitantes.

Toda esa mezcolanza de lo moderno, lo artístico, lo más tradicional, el surf etc. le dan un carácter fortísimo, muy diferenciador y cosmopolita. Te recomiendo visitar la parte del mercado. Es super vibrante y caótico. Para descansar un rato de tanto paseo, puedes dirigirte a alguna de las tranquilas plazas, sentarte y perdirte un refresco o el clásico té a la menta (somos adictos ja,ja,ja).


En la misma medina puedes subir a la Skala de la Ville para contemplar el fuerte oleaje del Atlántico. Este impresionante bastión tiene una importante colección de cañones europeos de los siglos XVIII y XIX y la gente suele venir por aquí a relajarse, sentarse, leer y pasar el rato en general.

Las parejitas pasan el rato en la Skala de la Ville, Essaouira
Las parejitas pasan el rato en la Skala de la Ville, Essaouira

Cuando el hambre apriete, dirígete a la Plaza Moulay Hassan. Es el mejor lugar para comer. Hay muchísimos restaurantes con terrazas enormes y siempre abarrotadas. En Essaouira lo que debes perdir, sin duda, es fritura de pescado. Te servirán un enorme plato de fresquísimo y delicioso “pescaito frito”. ¡Brutal! Lo puedes acompañar de harira o ensalada marroquí. Y de postre yogurt casero con miel o macedonia de frutas. Como colofón un enorme vaso de aromático y dulcísimo té a la menta, la bebida de Marruecos.

Por la tarde es hora de ir hacia el puerto de pescadores. Primero pasas por el malecón desde donde puedes contemplar a la derecha las altas murallas que encierran la medina y a la izquierda la Skala du Port. Está lleno de enormes gaviotas atraídas por el olor de los restos de pescado de la faena diaria. ¿Qué sería Essaouira sin las gaviotas? Ciertamente perdería muchísimo de su idiosincrasia.

El malecón que conduce al puerto, Essaouira
El malecón que conduce al puerto, Essaouira

La Skala du Port alberga más cañones europeos antiguos pero lo más fascinante son las vistas que tienes del puerto, de la medina amurallada, del océano… Merece la pena pagar la entrada y subirse a lo alto. Si vas a hacer fotos quizá te interese saber que cierra las puertas sobre las seis de la tarde.

Vistas de la medina amurallada, Essaouira
Vistas de la medina amurallada, Essaouira

Después puedes darte una vuelta por el puerto pesquero para contemplar la actividad frenética: los pescadores manipulando el pescado, los barcos grandes, la ensenada con las barcas azules varadas, las miles de gaviotas revoloteando como locas por doquier intentando pillar lo que pueden, los gatos maulladores bien gorditos…


Para terminar el día dirígete a la playa. La playa de Essaouira es larguísima: unos 10 kilómetros de arena hasta el final en las dunas. Normalmente hace bastante viento así que es un spot muy famoso para la práctica del wind y kitesurf, . Si te interesa el tema hay bastantes sitios donde alquilar material o hacer un cursillo. El más famoso seguramente es el Ocean Vagabond. La playa normalmente está llena de gente paseando, camellos para pasear a los turistas, caballos, quads etc. No es la típica playa para tomar el sol.

Justo enfrente tienes la famosa isla de Mogador. A nosotros nos encanta ver la puesta de sol sentados en la arena mientras las velas de kite sobrevuelan el cielo y los camellos van de un lado para otro.

Camellos en la playa de Essaouira
Puesta de sol sobre la playa de Essaouira

Essaouira, meca de surferos por sus constantes vientos alisios, refugio de hippies y bohemios por su atmósfera cosmopolita y tolerante, inspiración de artistas por su cálida luz, cita obligada de los amantes de la Historia por su Patrimonio de la Humanidad… Todos, por una razón por otra, caemos rendidos a sus encantos. Essaouira es la perla, la gema de la costa atlántica marroquí.

Si quieres ver más fotos que sacamos en Essaouira puedes hacerlo aquí.

Como siempre, espero que este artículo te ayude a planificar tu estancia en Essaouira, si te apetece colaborar compártelo en Facebook o en Twitter. Gracias!! 😉

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