Ouarzazate, Ait Benhaddou y el Valle del Draa

Valle del Draa, Ruta de las Kasbahs
De Ouarzazate a Zagora. Recorriendo el Valle del Draa y Ait Benhaddou, Marruecos.

De Ouarzazate a Zagora. Recorriendo el Valle del Draa y Ait Benhaddou, Marruecos.

– Qué fríooo!! –  Decía Sebas desde dentro de su calentito saco, mientras a regañadientes sacaba un brazo y luego otro y luego, de un salto, el cuerpo entero.

– Vamos mueve ya que nos vamos a Ouarzazate!! – Le increpaba yo para motivarlo, tapada hasta las orejas.

A Akira, la noche anterior le habíamos puesto un jersey de lana para perro por si tenía frío… No debió de gustarle mucho la idea ya que había venido, como cada mañana, a despertarnos a nuestra cama, pero el jersey ya no lo llevaba puesto… ja,ja,ja,ja lo encontramos tirado por ahí hecho un revoltijo… ja,ja,ja Todavía me retuerzo de risa al recordar la cara de estupefacción que se nos quedó y las risas que nos echamos. La tía se lo había quitado!! ja,ja,ja

Kasbah de Taourirt, Ouarzazate
Kasbah de Taourirt, Ouarzazate

La carretera era muy buena y enseguida completamos los 165 kms que separan Tinerhir de Ouarzazate.

Ouarzazate es una pequeña localidad conocida en el mundo entero por los estudios de cine Atlas Corporation en donde se han rodado películas tan famosas como Gladiator, El Cielo Protector, Alejandro Magno, Kundun, La Joya del Nilo por citar sólo algunas que ahora mismo me vienen a la mente. Para mí los puntos más interesantes de la ciudad son la gran Kasbah, Kasbah de Taourirt, muy bien conservada por la Unesco y el adyacente mellah, el antiguo barrio judío.

Nada más llegar, como ya teníamos gusanos en el estómago, nos fuimos a comer a un restaurante de la Plaza al Mouahidine y después de una buena sobremesa dimos un paseo por la zona de la plaza, más que nada para bajar el suculento atracón.

No nos costó nada ubicar el Camping de OuarzazateHabía bastantes autocaravanas de jubilados europeos, algún 4×4 y un par de mochileros con la tienda de campaña. Akira estaba feliz correteando por todos lados, provocando a los presentes para jugar con sus movimientos de rabo y su simpatía. Pasamos la corta tarde haciendo la colada, duchándonos, editando las fotos y jugando con Akira.

A la mañana siguiente, después de dar un gran paseo con la perra por los alrededores, salimos andando hasta la Kasbah. Pagamos la entrada para verla por dentro pero nos resultó más gratificante su visión desde el exterior.

Después de la visita nos fuimos a pasear por la zona del mellah. El paseo fue superinteresante. Hay tiendas y tal pero como estamos en temporada baja los tenderos no nos molestaron prácticamente nada. Pudimos andar y fotografiar por toda la zona a nuestras anchas y muy agustito. El barrio de casas de barro es como un pequeño pueblo dentro de la ciudad. Lleva otro ritmo. Mucho más lento y tradicional. La vida se hace casi completamente en la calle. Algunas mujeres charlan al solecito sentadas mientras a otras, la mayoría, las puedes ver, o bien preparando la comida, o bien enzarzadas en sus labores domésticas cotidianas en los patios interiores de las casas. Los hombres también están sentados charlando, para variar, en grupos más grandes y enfundados en sus chilabas de invierno. Los niños juegan al fútbol como locos a pesar de tener sus sandalias destrozadas. A lo tonto, se nos pasó toda la mañana. Fuimos a comer a la misma plaza del día anterior porque los restaurantes tenían las terrazas montadas al sol y comer con el calorcito se agradecía.

Calles del antiguo barrio judío (mellah), Ouarzazate
Calles del antiguo barrio judío (mellah), Ouarzazate

Por la tarde nos fuimos a visitar los estudios de cine. Miré bien a ver si veía a Brad Pitt pero nada, no hubo suerte… 😉 No entramos porque nos pareció una tontería pero tiré unas cuantas fotos de los exteriores. Cuando bajó un poco más la luz volvimos a la Kasbah para tirar fotos con los últimos rayos de la tarde y, finalizado el “shooting”, nos recogimos en el camping.

A la mañana siguiente, emprendimos el rumbo dirección el Valle del Draa. La carretera es espectacular pero te deja el estómago echo polvo ya que va uniendo una curva con otra, sobre todo, en la primera parte del recorrido.

Paramos en un par de zonas de miradores para contemplar el valle desde las alturas. El paisaje cortaba la respiración. Simplemente sublime. Pequeñas colinas áridas y desnudas, palmeras a mogollón y pequeños y dispersos poblados.

Vista del Valle del Draa desde lo alto
Vista del Valle del Draa desde lo alto

Una vez pasado el collado de 1600 mts de altura que hay, la carretera baja al valle y va discurriendo entre un sin fin de palmerales voluptuosos, kasbahs medievales y tradicionales poblados bereberes. Hacemos numerosas paradas en diferentes kasbahs porque merece la pena deleitarse con esta arquitectura tan especial y distintiva del sur del país.

Kasbah en el Valle del Draa
Kasbah en el Valle del Draa

Después de unas horas llegamos a Zagora. Comimos en el camino así que nada más llegar nos dirigimos al Camping d´Amezrou. Pillamos un buen sitio aprovechando que está casi vacío. Al cabo de un rato vemos que llegan los suizos que conocimos en el camping de Fez. Guay! Nos cuentan entre risas el frío alucinante que pasaron haciendo un recorrido en camello en el Erg Chigaga ja,ja,ja Pasamos el resto de la tarde de chachara con los compis a la vera de una fogata. Umm los pequeños momentos de la vida nómada…

Bereber con sus camellos en Zagora
Bereber con sus camellos en Zagora

A la mañana siguiente reiniciamos la ruta de regreso a Ouarzazate. Paramos en una Kasbah espectacular muy cerquita de Zagora. Cogimos las cámaras y nos perdimos por entre sus entresijos. Todavía vive gente y se les puede ver ajetreados en su tareas diarias. No son muy proclives a las fotos así que tratamos de ser respetuosos y disimulados. La Kasbah está muy bien conservada y retiene toda su belleza y esplendor. El enorme palmeral situado justo detrás, rompe con su color verde intenso la monotonía de los tonos marrón rojizo de las casas de adobe.

Fabulosa Kasbah en el Valle del Draa
Fabulosa Kasbah en el Valle del Draa

Estamos contentos de comprobar que el chiquitín ya no pierde gasoil. En Tinerhir hicieron un buen trabajo. Pasamos casi todo el día disfrutando del Valle del Draa. Sobre las cuatro llegamos a Ouarzazate y nos vamos directamente al camping. Mañana toca un buen tute de kilómetros hasta Marrakech cruzando las imponentes montañas del Alto Atlas. Ya estoy nerviosa. Cómo odio las alturas y los precipicios de vértigo!! ja,ja,ja Cenamos aceitunas, queso, embutido, mermelada y de postre pastelitos marroquís. Nos metemos pronto a la cama después de pasear con Akira, revisar las fotos tomadas durante el día y calentarnos con un buen té a la menta bien calentito.

 

Ksar cerca de Ait Benhaddou
Ksar cerca de Ait Benhaddou

A la mañana siguiente nos levantamos antes de lo normal y después de desayunar abundantemente y pagar el camping cogemos la carretera a Ait Benhaddou. 

Pasamos por unos escenarios asombrosos. No me extraña que Hollywood haya puesto el ojo en ellos para sus pelis. La verdad es que son de película de las buenas: El alto Atlas con las nubes enganchadas a las cumbres, fabulosos ksars de adobe, ríos medio congelados por las bajas temperaturas nocturnas, camellos esperando a que algún turista les saque a dar un paseo, bereberes con sus largas túnicas y sus turbantes encogidos por el frío sorbiendo un ardiente y fortísimo té…

Cuando llegamos comprobamos con asombro cómo ha crecido Ait Benhaddou desde la última vez que estuvimos. Guau! Qué de hoteles y restaurantes habían hecho antes de entrar! Flipante! Avanzamos entre las tiendas hasta el río. Han puesto unos sacos terreros para poder cruzarlo y cuando nos acercamos unos cuentos jovencitos se acercan a ayudarme a pasar. Educadamente les digo que me dejen a mí sola que al final, tanto pelearse por quién me ayuda, me van a acabar tirando. Cruzamos, pagamos la entrada y comenzamos a pasear.

Ait Benhaddou fue declada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987. La verdad es que están haciendo un gran trabajo de restauración. Ya casi no vive gente pero quedan algunas familias. Si quieres puedes ver alguna casa por dentro previo pago de unos pocos Dirhams.

Hace fresquito aunque el sol brilla con fuerza en lo alto. La última vez que estuvimos hacía un calor de mil demonios y casi no te apetecía dar un paso. Ahora es perfecto y aprovechamos a tope para visitarla extensamente,  tratando de encontrar el mayor número de recovecos  a nuestro paso. Paramos a tomar un té fortísimo para hidratarnos un poco y el chico, majísimo y atentísimo, nos invita a un montón de almendras.

Pasamos un par de horas para arriba y para abajo. No podemos tampoco quedarnos mucho porque queremos llegar de día a Marrakech, o al menos, lo más de día posible. Nos despedimos del Sur de Marruecos (lo dejamos para explorar más a fondo en un próximo viaje) y continuamos nuestro periplo por las medinas. Próxima parada: la irrepetible Marrakech

Tiendas de souvenirs con Ait Benhaddou al fondo
Tiendas de souvenirs con Ait Benhaddou al fondo

Si te apetece puedes ver más fotos que saqué en Ouarzazate, El Valle del Draa o Ait Benhaddou.

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