Qué ver en Tafraoute

Tafraoute, qué ver en el corazón bereber del Anti Atlas, Marruecos

Esto está petao! Le decía una y otra vez a Sebas mientras avanzábamos como las tortugas por las estrechas calles del camping de Tiznit cruzando los dedos de las manos y los pies para ver si teníamos un poco de suerte y encontrábamos una plaza libre. Por favor, sólo pedíamos una! Al final del todo, junto a los baños, encontramos la que iba a ser nuestra casa durante las dos noches siguientes. Es invierno y los campings están abarrotados de jubilados, principalmente franceses, alemanes e italianos, que esperan, al sol marroquí, la llegada de la primavera y el verano en sus respectivos hogares europeos. Suelen quedarse bastante tiempo en un mismo sitio y Tiznit siempe está entre sus lugares predilectos quizá por ser la última ciudad antes del Sahara Occidental.

Como habíamos llegado muy temprano dimos una buena vuelta con Akira por la zona del camping y alrededores y luego la dejamos durmiendo en el camión y nos fuimos con las cámaras a explorar la pequeña medina. Estuvimos paseando muy a gusto y haciendo fotos hasta las tres y media o así. Comimos un par de tajines por la zona del mercado y luego nos volvimos para el camping.

La antigua medina de Tiznit es pequeñita, tranquila y muy acogedora. La muralla que la rodea está muy bien conservada y es de color rosa como la de Marrakech. La ciudad es famosa por la artesanía en plata así que si te interesa puedes darte una vuelta por el zoco de los joyeros. La Gran Mezquita en barro rojo estaba en obras de reconstrucción cuando estuvimos nosotros. La zona del mercado es muy animada pero sigue siendo tranquila para ser el mercado. Hay un montón de puestos y tiendecitas de todo lo imaginable. También pequeños restaurantes y teterías. Recomiendo pasear pausadamente por esta zona. La gente es super amable. A mí lo que más me gusta, con diferencia, es perderme por los callejones tratando de encontrar rincones con un color o una luz especial. Puertas, fachadas y, en general, todo lo que me parezca fotogénico. Cada uno tiene sus pequeños placeres! 🙂

El día siguiente lo pasamos también paseando por la medina. Aprovechamos para comprar un gato nuevo, una super barra que nos ayudase a cambiar la rueda cuando pinchamos, aceitunas y frutos secos para la cena, mermelada de higo y mantequilla para desayunar, pastelitos para acompañar el té a le menta  y alguna cosilla más de esas que se echan de menos cuando estás de viaje, por ejemplo, patatillas fritas! ja,ja,ja.

Tradición y modernidad se mezclan en las calles de las medinas, Tiznit
Tradición y modernidad se mezclan en las calles de las medinas, Tiznit

Dejamos atrás con ganas (sobre todo Akira que estaba atacada con los gatos que llevaba en la auto caravana el vecino de enfrente) el camping y a los abueletes de Tiznit y cogimos la carretera a Tafraoute. Unos 100 kilómetros de carretera de montaña separan Tiznit de Tafraoute.  Todo iba viento en popa y a toda vela hasta que llegamos a lo alto del puerto. En esto que Sebas se gira hacia mí y pronuncia las odiadas palabras: Hemos pinchado!.

NOOO! No me lo puedo creer!! Otra vez!! Pues va a ser que sí… La verdad es que si había un punto de la ruta malo para pinchar era ese. La carretera era estrecha y no había nada de arcén. A nuestra izquierda estaba el otro carril y el precipicio y a la derecha la pared de la montaña. Además, para más cachondeo, la rueda que habíamos pinchado era la de la izquierda. Así que ocupábamos casi todo el carril de la carretera. Rápidamente pusimos un montón de piedras y los triángulos para avisar a los coches y muy especialmente a los camiones. Enseguida un hombre que pasaba con su coche nos vio y paró para ayudarnos con el trabajo. Chapó majete!!

Mientras Sebas y el buen hombre trabajaban en la rueda con los juguetitos recién comprados en Tiznit, yo me encargaba de comunicar mediante gestos a los que venían que bajasen la velocidad y no les atropellaran. Con lo kamikaces que son…  Yo un pelín cagadilla ordenando el tráfico ya que unos venían de un lado y otros de otro y sólo había un carril libre para pasar… divertido, muy divertido… Después de un rato de trabajo la rueda estaba cambiada y pudimos continuar la ruta. Menos mal que como somos grandes nos ven y nos respetan un poco más, pero la verdad es que no fue una experiencia muy agradable y menos para mí que tengo mucho miedo a la altura y se de sobra lo cabras que son los marroquíes conduciendo…

Vista del centro de Tafraoute desde la azotea de un restaurante
Vista del centro de Tafraoute desde la azotea de un restaurante

Comimos por el camino y ya por la tarde llegamos a Tafraoute. Lo primero que hicimos fue dar una vuelta por los alrededores hasta dar con un sitio en donde pudiéramos soltar a la perra que tenía unas ganas locas de correr libre. Se lo había ganado!. Después de un rato de diversión en familia que al final nos vino bien a todos para desconectar de todo el rollo del pinchazo, nos fuimos al pueblo a arreglar la rueda. No tardaron demasiado en hacer el trabajo. Había todavía luz y pudimos ver unos tres campings. Al final nos quedamos en el Camping Granite Rose que parecía tranquilo (pero todos estaban bien, la verdad).

A la mañana siguiente nos levantamos tempranito para aprovechar bien el día. Sebas estaba un poco decepcionado con lo que ya había podido atisbar. Muchas veces le pasa. Se pone a recordar cómo eran los lugares tiempo atrás, compara y claro, las comparaciones son odiosas…

Tafraoute es famoso por las formaciones rocosas tan especiales y únicas que lo rodean por todos los lados. Nos fuimos directos a visitar unos grupos de Ksars de barro que quedaban a las afueras del pueblo enclavados entre los enormes peñascos rocosos. Era lo poco que quedaba de lo que un día fue. Lamentablemente, las construcciones modernas están empezando a llevarse por delante la antigua arquitectura tradicional de barro.  Estuvimos unas horas paseando entre estas preciosas edificaciones. Había un par de chicos pasando el tiempo por allí mientras trabajaban a ritmo marroquí en la remodelación de algunas de las casas.

Casas de barro en los alrededores de Tafraoute
Casas de barro en los alrededores de Tafraoute

Encontramos a una señora mayor bereber muy divertida, y un poco loca también (todo hay que decirlo), que se puso a perseguirnos y se moría de ganas de hablar con nosotros así que nos paramos un rato con ella a echarnos unas risas todos. A lo tonto a lo tonto y entre una cosa y otra la mañana fue pasando y tanto andar arriba y abajo hizo que nos entrara un hambre voraz. Nos acercamos al pueblo y fuimos a un restaurante que vimos que estaba abarrotado de gente local. Buena señal!! Y la verdad es que así fue : buenos precios, una comida exquisita y un servicio de diez. Ya tenemos restaurante para nuestra estancia en Tafraoute!. Después de la comida nos tomamos junto a Akira un ardiente té a la menta, reposamos un poco y salimos listos y dispuestos a encontrar las famosas rocas pintadas a unos kilómetros de Tafraoute.

Esta es la mujer bereber que estaba como una regadera. Por lo menos se dejó fotografiar un rato. ;-), Tafraoute
Esta es la mujer bereber que estaba como una regadera. Por lo menos se dejó fotografiar un rato. ;-), Tafraoute

La verdad es que no teníamos ni idea de por dónde caían. Sebas se acordaba más o menos de la zona pero habían pasado tantos años de su última visita y todo había cambiado tanto que era difícil de ubicarse para poder acceder a la pista que nos llevara allí. Cogimos unas rodadas que parecía que entraban y se alejaban y las seguimos un rato. Al final, como era de esperar, esa no era la pista a las rocas,  era la pista que llevaba a una cantera así que allí acabamos, en la cantera ja,ja,ja Como vimos que no estábamos muy inspirados, decidimos echar mano de nuestra vieja guía y optamos por ir primero a ver el Chapeau de Napoleón en el pueblo de Aguerd-Oudad que está como a unos tres kilómetros de Tafraote. Es como una gran roca que parece “el sombre de Napoleón“. A mí no me lo parece, la verdad, pero es muy bonito el sitio.

El sombrero de Napoleón en el pueblo de Aguerd- Oudad, cerca de Tafraoute
El sombrero de Napoleón en el pueblo de Aguerd- Oudad, cerca de Tafraoute

Por el camino puedes hacer bastantes paradas ya que el entorno es espectacular y todavía encuentras alguna que otra edificación tradicional como colgando de las rocas.

Arquitectura tradicional entre enormes peñascos, Tafraoute
Arquitectura tradicional entre enormes peñascos, Tafraoute

Es desde el mismo pueblo de Aguerd- Oudad desde donde se accede a la pista que lleva a las rocas pintadas. El problema es que las calles del pueblecito eran muy muy estrechas sobre todo en un paso que había con bajada y no sabíamos si el camión entraría de ancho. Nos bajamos todos y fuimos andando a ver como estaba el tema. Afortunadamente la parte complicada sólo era una , la de la bajada esa, y parecía de pasábamos. Justito pero pasábamos, así que todo recto. Allá vamos!!. Esta noche dormimos en las rocas!! Una vez atravesado el pueblo, la pista se ensancha ya y se transita sin ningún tipo de problema.  El paisaje que nos rodeaba era alucinante. Además, era la hora buena de luz así que los rayos dorados del sol iluminaban las rocas dándoles un tono cálido precioso.

La pista pasa por en medio de un paisaje plagado de rocas redondeadas, Tafraoute
La pista pasa por en medio de un paisaje plagado de rocas redondeadas, Tafraoute

Las rocas estaban recién repintadas y los colores azul y rosa brillaban destacando magistralmente sobre los marrones.  Hay gente que le gusta la obra del artista belga Jean Veran y hay gente que la detesta. Bueno, para gustos están los colores (nunca mejor dicho). El caso es que están ahí y atraen a los visitantes y supongo que esto es bueno para la zona. Aparcamos el camión en un sitio plano, cogimos las cámaras y nos fuimos todos a patear entre peñascos. Akira corría como loca mientras nosotros disfrutábamos de hacer fotos y pasear por este paisaje tan imponente. Estábamos más solos que la una. Sólo vimos un par de senderistas a lo lejos, un par de niños del pueblo que andaban jugando por allí y a lo lejos un pastor con su rebaño de ovejas o cabras.

Rocas pintadas por Jean Veran, Tafraoute
Rocas pintadas por Jean Veran, Tafraoute

Cuando el sol se puso volvimos ya al campamento y disfrutamos un rato viendo las fotos sacadas, cenando y charlando. A la mañana siguiente planeamos ir a visitar el pueblo de Tafraoute en sí mismo. Dejamos las roquitas y reiniciamos el camino de vuelta a la pequeña ciudad. Pasamos toda la mañana paseando por las calles intentando sacar alguna foto sobre todo por la zona de los alrededores del mercado y el zoco. Tafraoute es famosa por las babuchas de piel y también es un buen sitio para comprar aceite local de oliva y de argán.  Como la ciudad es muy pequeña enseguida te la recorres y al par de horas de pasear ya cantábamos bastante con las cámaras así que cambiamos de zona de la ciudad.

Desconfiando de las cámaras como siempre, Tafraoute
Desconfiando de las cámaras como siempre, Tafraoute
Esto es por la zona cerca del río seco, Tafraoute
Esto es por la zona cerca del río seco, Tafraoute

Después de comer como campeones en nuestro restaurante, partimos de Tafraoute dirección Agadir por el Jebel Leks. Estas montañas del Jebel son impresionantes. Imagino lo flipante que debía ser cuando llegabas aquí y te encontrabas con esas gigantescas moles de piedra y en ellas, camuflados, esos diminutos pueblecitos bereberes de barro rojizo. Ahora sólo puedes ver los restos, los vestigios de un pasado del que poco queda ya. Aguantando como pueden, los últimos restos de barro, dejados de la mano de Dios, se aferran, a duras penas, a la piedra que un día los sostuvo altivos y esplendorosos. Hoy el cemento les está ganando la partida tristemente. La modernidad se impone implacable.

Poblados bereberes en el Jebel Lesk, Tafraoute
Poblados bereberes en el Jebel Lesk, Tafraoute

Tafraoute, el corazón bereber en el Anti Atlas, es un lugar tranquilo y alejado de las grandes urbes. Descubierto en los 60 por los hippies y redescubierto en estos días por los escaladores te fascinará con su surreal paisaje granítico y su gente amable y orgullosa de sus tradiciones.

Si te apetece ver más fotos que sacamos en Tiznit puedes hacerlo aquí.

Si te apetece ver más fotos que sacamos en Tafraoute puedes hacerlo aquí.

Como siempre, espero que este artículo te haya resultado útil si piensas viajar por esta zona de Marruecos. Si te apetece colaborar, manda un tweet o compártelo en Facebook si lo prefieres 😉 . Gracias!.

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