El oasis de Figuig

Tumba de un Morabito en el palmeral. Oasis del Figuig
El Oasis de Figuig, territorio fronterizo, Marruecos.

Este Diciembre del 20013 hemos hecho otro viaje a Marruecos para completar el recorrido del año pasado. Este año nos hemos centrado más en el sur del país. Teníamos ganas ya que hacía bastante tiempo que no nos dejábamos caer por estos paisajes bellos e inhóspitos a rabiar.

La ruta comenzó con un día por la medina de Meknes que se lo debíamos del año pasado y nos venía bien para hacer una parada antes de llegar al que era nuestro primer destino: el Oasis de Figuig.

De Meknes cogimos la autopista que lleva hasta Oujda casi en la frontera con Argelia. En Oujda la autopista termina y comienza la carretera nacional 17 que baja paralela a la frontera con Argelia. Como comenzaba a oscurecer y nosotros no tenemos prisa, cogimos una pista que entraba y paramos a pasar la noche. Cuando estábamos cenando nos tocan a la puerta. Era la familia al completo que vivía en una casa cercana. Nos traían la cena y el té y nos invitaban a dormir en su casa. La verdad es que nos hizo mucha ilusión pero aunque aceptamos el té, amablemente les explicamos que no hacía falta. Que teníamos la casita a cuestas y el perro… :-).

Cuidadín con los camellos! Oasis del Figuig
Cuidadín con los camellos! Oasis del Figuig

Por la mañana nos pusimos en marcha temprano. La carretera va paralela a la línea del ferrocarril minero construido por los franceses en 1930.  La ruta es preciosa. Transcurre por la hammada desértica de color rosado plagada de montañas rojas peladas, camellos y campamentos de pastores bereberes seminómadas. Siempre me pregunto cómo el ser humano puede sobrevivir en estos territorios tan increíblemente hermosos pero a la vez tan increíblemente aislados, solitarios e implacables. La ruta se disfruta a tope. Es toda para ti ya que raramente te cruzas con un vehículo. Te sientes pequeñito y vulnerable ante la inmensidad de la naturaleza, o al menos así me sentí yo. Tuvimos suerte porque, aunque el cielo estaba azul, contamos con la presencia de unas nubes super fotogénicas y una luz muy bonita.

Vista del larguísimo y frondoso palmeral. Oasis de Figuig
Vista del larguísimo y frondoso palmeral. Oasis de Figuig

Por la tarde llegamos a Figuig y después de localizar el camping/hotel Figuig nos fuimos a dar una vuelta tratando de encontrar algún punto alto desde el que fotografiar el palmeral en la hora azul. Estaba nublado pero bueno… Mientras hacíamos fotos, justo al lado nuestro un chico tocaba la guitarra y cantaba en árabe mientras otro le gravaba con la videocámara colocada en un trípode. Después de sacar algunas fotos nos fumamos un cigarrito contemplando el paisaje con la musiquita de fondo. Idílico.

Al día siguiente la señora del camping nos comento que era día de mercado así que nos fuimos a verlo. Era pequeño pero había mucho ambiente. Dimos un par de vueltas y pudimos comprobar que había casi de todo. Desde especias, vegetales, utensilios de cocina de todo tipo, cds de música, ropa moderna de segunda mano y calzado, pijamitas calentitos y zapatillas de casa para las mujeres etc.

Luego planeamos visitar los Ksars de Figuig. Los Ksars eran aldeas de barro fortificadas que al final se fusionaron dando lugar a la ciudad actual de Figuig. Hoy en día casi todas las construcciones de barro están bastante deterioradas y el cemento ha crecido a su alrededor pero todavía puedes adivinar lo maravilloso que en su día debió ser. Paramos en los que nos pareció que quedaban más edificios de barro y nos dedicamos a pasear por las estrechas calles y pasadizos. Raramente nos cruzamos con alguien. Todavía se conservan las puertas de madera de palmera con sus cerraduras y picaportes tradicionales.

Restos de las antiguas casas de barro en el Ksar El Maiz, Oasis de Figuig
Restos de las antiguas casas de barro en el Ksar El Maiz, Oasis de Figuig

Vimos bastantes tumbas de Morabitos. A mí personalmente me encantan estas construcciones. No se porqué pero me atraen poderosamente y siempre me gusta fotografiarlas.

Una mujer pasa por la tumba de un Morabito en el Ksar El Maiz, Oasis de Figuig
Una mujer pasa por la tumba de un Morabito en el Ksar El Maiz, Oasis de Figuig

En general la ciudad es muy tranquila. No se veía mucho movimiento de gente por las calles, ni siquiera en las arterias principales. Las tiendas cerraban a la hora de comer y sólo algunas volvían a abrir por la tarde. En cuanto al turismo, sólo vimos a otra pareja más que viajaba con su autocaravana. Nos dio la sensación de que poca gente viene por aquí, al menos en invierno. Nos costó encontrar un restaurante para comer pero al final dimos con uno en donde se comía bien y muy barato y aunque no hablaban ni una palabra de francés, eran tope simpáticos.

Ancianos con sus chilabas salen de la mezquita. Oasis del Figuig
Ancianos con sus chilabas salen de la mezquita. Oasis del Figuig

Por la tarde nos fuimos a visitar el enorme palmeral. En Figuig hay unas 200.000 palmeras que son regadas gracias a los pozos de agua artesanales que la gente ha construido aprovechando la presencia de fuentes subterráneas. También cultivan la huerta y el cereal aprovechando estas aguas. La agricultura es la base de la economía de este oasis. Actualmente, la sobreexplotación de estos manantiales ha hecho que el equilibrio del ecosistema se rompa dando lugar a poca agua y salinizada, demasiados residuos etc.  Cada familia posee sus propias palmeras datileras, sus árboles de granadas y su pequeño huerto de vegetales. Buscando un sitio seguro para soltar a Akira para que corriera, encontramos un enclave guapísimo lleno de pozos y con una tumba de un Morabito. Nos quedamos por allí un buen rato jugando con la perra y haciendo fotos aprovechando que era la hora buena de luz.

Palmeras datileras, Oasis de Figuig
Palmeras datileras, Oasis de Figuig

Sebas tiene especial predilección por coger una carreterita y seguirla para ver dónde lleva. En este caso llevaba a la que un día fue la frontera con Argelia. Ahora hay una barrera que indica que no puedes continuar más. Una pena. Argelia es el país favorito de Sebas y la verdad es que lo echa mucho de menos… La frontera lleva cerrada 16 años y me imagino que hace esos 16 años la ciudad de Figuig debería de tener mucha más vida que ahora, ya sólo sea por el comercio transfronterizo. Hay cosas que recuerdan a Argelia en Figuig, por ejemplo, la tradición de que las mujeres casadas lleven una tela blanca por encima cubriéndolas enteras. Cuando van andando sólo enseñan un ojo para poder ver. Es muy curioso y vistoso, la verdad.

Mujeres casadas típicamente vestidas andando por las coloridas calles. Oasis de Figuig
Mujeres casadas típicamente vestidas andando por las coloridas calles. Oasis de Figuig

Al día siguiente aprovechamos la mañana para seguir visitando los Ksar. Aunque están señalados es difícil encontrar los restos de los edificios de barro entre las construcciones más modernas pero a base de perdernos por las laberínticas y solitarias calles, algo fuimos encontrando.

Casas de barro tradicionales en un Ksar. Oasis de Figuig
Casas de barro tradicionales en un Ksar. Oasis de Figuig

A diferencia de otros sitios, la poca gente con la que nos íbamos topando no nos prestaba mucha atención. Eso se agradece. Es un placer poder pasear tranquilo sin ningún tipo de “asedio”. Por la tarde, después de comer bien, estuvimos por el centro de la ciudad tirando algunas fotos más.

Retrato de una mujer bereber/amazigh sentada en la puerta de su casa. Oasis de Figuig
Retrato de una mujer bereber/amazigh sentada en la puerta de su casa. Oasis de Figuig

Al día siguiente retomamos la ruta dirección  el Valle del Ziz y Merzouga. Figuig es, como dice el dicho árabe “Fog Figuig”, “lo mejor de lo mejor”. No dejéis de visitarlo! Aunque antiguamente gozó de un gran bullicio y notable prosperidad gracias a las rutas caravaneras, ahora es un oasis de paz y tranquilidad que amablemente acoge al viajero que hace el esfuerzo de llegar hasta aquí.

Si quieres ver más fotos que sacamos en Figuig puedes hacerlo aquí.

Espero que este artículo te haya resultado útil si piensas viajar por esta zona de Marruecos. Manda un tweet del artículo si te ha gustado o compártelo en Facebook si lo prefieres (o los dos ;) ). Gracias!.

SÍGUENOS EN REDES SOCIALES