Senegal 09

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Calles de Saint Louis
Escribimos desde Accra (Ghana). Ya llevamos casi un mes aquí por cuestiones de trabajo y no hemos tenido ni tiempo de actualizar el blog. En fin es lo que hay. Mañana nos mudamos al que será nuestro hogar a partir de ahora.
Después de todo el follón de Rosso, llegamos a Saint Louis. Una bonita ciudad costera dedicada a la pesca. Entrar en Senegal fue una bocanada de aire fresco después del desierto. El verde lo invadía todo. El paisaje simplemente sublime. Los animales campaban a sus anchas por doquier. Nos llamó especialmente la atención los diversos y variados tipos de pájaros de los más exóticos colores que podíamos encontrar a cada paso.
Saint Louis es una antigua ciudad colonial desvencijada por el paso de los años. La lengua de Barbarie es una estrecha franja de arena con el Atlántico a un lado y el río Senegal al otro. En la parte del océano los hotelitos abundan. Es la zona turística. En la parte del río es donde se pesca, donde se vive o sobrevive. Las vistosas barcazas de pesca son el “elemento decorativo” predominante. El muelle es algo indescriptible: gente, suciedad, animales, barcas, pescado secándose, camiones enormes y decrépitos, redes. Pero lo que más choca por encima de todo es el olor nauseabundo que entra por tus fosas nasales y se clava muy dentro de ti. Una mezcla de pescado podrido y excrementos de animales que no se puede describir con palabras.
Nos alojamos en el camping Ocean. Nada del otro jueves, simplemente un sitio de arena blanca cercado por un muro. No tienen ni restaurante sólo un pequeño bar donde sirven cervezas y fantas frías. El dueño es un francés que parece que lleva tiempo vivendo por allí. En el camping conocimos a un grupo de españoles, una japonesa y un marroquí que viajaban todos en una furgoneta roja. Eran participantes del Rally a Ouagadougou. Pasamos un agradable ratico charlando con ellos.
Pastor con sus perros
El paisaje en Senegal nos resultó guapísimo. Baobabs, palmeras, acacias sobre un fondo verde y el cielo azul con nubes grisáceas que amenazaban lluvias. Todas las tardes/noches teníamos tormenta con unos relámpagos que te levantaban en el aire. Debido a la humedad reinante, estaba plagado de insectos. Hay tantos y tan distintos que te vuelves loco. Aunque el camión esté todo protegido por mosquiteras, no sabemos cómo, pero los más diminutos entran y pican (los mosquitos no).

Kaolack resultó ser un pueblo caótico, embarrado y sucísimo del que salimos escopeteados (nothing to do nothing to see) dirección Tambacounda. La carretera mejor de lo que esperábamos, eso sí un calor húmedo de morirse. Agobiante de narices. La carretera de Tamba a Kayes bastante bien a excepción de algunos pedazos sin asfaltar. El paisaje todo el tiempo espectacular y la gente igualmente espectacular. Lo único malo de Senegal son los policías que te paran a pedirte la primera tontería que se les ocurre. Lo mejor de todo es ponerte tú a hablar mogollón y a preguntarles cosas de esta forma no les dejas pensar, luego te despides y te piras. También tener a Fez en el camión es una ventaja. En cuanto la ven se les quitan las ganas de todo, sobre todo de fisgar dentro que es lo que les interesa.

Poblados enclavados en la verde savana
Siguiente parada Kayes. ¡Vaya movida! Nosotros con intención de pasar el puente que une los dos márgenes del río Senegal y seguir camino, 10 minutitos de nada.
Llegamos y compramos bebidas frías, pan, quesitos y enfilamos hacia el puente. Al ir llegando veíamos muchísimos camiones, furgonetas, coches, taxis, minibuses algunos parados en medio otros intentando avanzar, total, una locura tremenda. De repente en medio del avance entre el caos un militar nos para y nos dice que (esto es lo que entendemos) se ha caido un camión y el puente no funciona, no se puede pasar. Que tardarán como 2 horas en arreglarlo.
Bueno, decidimos ir a comer y volver al cabo de ese tiempo.
A las 2:30 p.m vamos para allá bien comidos (nos zampamos un par de pollos… es que aquí son muy delgaduchos ja,ja) y otro militar nos para y nos dice que el puente está roto y que ahora se pasa por otro lado.
Primera rectificación: el puente no se sabe cuando se debió de romper pero el caso es que no era tema de que había un camión en medio, con lo cual, ¿qué será eso del camión roto? Preguntamos y nos enseñan en medio del caos cómo se está cruzando ahora. En plataforma empujada por lanchas. De ahí el caos alucinante que había. Lo que había pasado es que un camión enorme había volcado al subir a la plataforma ocupando el “buen” sitio para aparcar la plataforma así que ahora la plataforma tenía que ser aparcada en un sitio no tan bueno para el acceso de los vehículos a ella. Había que meter bastante el vehículo en el río para poder subir… Y pocos lo conseguían… De ahí todo la fiesta montada, con un mogollón de gente sentada alrededor como si estuvieran ocupando las gradas de un estadio, disfrutando como locos del espectáculo. Había centenares de personas esperando para ver cómo los coches y los camiones grandes fracasaban en su intento de subirse a la plataforma  y se rompían en medio del agua o se quedaban atascados,  ¡qué espectáculo madre mía!
En una de estas, vemos que todo el ganado viene de la otra orilla en la otra plataforma. Atracan, empiezan a desembarcarlo y en una de estas se les escapa un buey. El animal todo cabreado se pone a embestir a todos los presentes. La gente corriendo y gritando ¡¡¡¡ALUCINANTE!!!!
Al final llega nuestro turno, pasamos tranquilamente y sin problemas para disgusto de la gente que esperaba que los únicos toubabus que andaban por allí la cagaran bien cagada.
Nos instalamos en la plataforma en el lugar que nos indican y a disfrutar: 1º un Mercedes entró demasiado rápido y se carga el radiador (éste ya no subió). Luego llega un camión enorme y lo mismo (éste consiguieron arreglarlo después de un rato, menos mal porque si no todavía estamos allí ja,ja,ja).
Cuando ya pensábamos que todo estaba terminado, ya habíamos zarpado y cruzábamos al otro lado, la piltrafa de plataforma se para en medio. ¿Y ahora que pasa? Los cables de enganche que aguantaban la plataforma a la motora que empujaba se rompieron. Al final los arreglaron y pudimos atracar en el otro lado con bajada espectacular incluida de todos los presentes. (Metían los coches enteros en el agua, qué pasada!).

Todo esto duró 7 horas, hasta las 9 de la noche.

Fotos de Senegal en Flickr

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